EL TRUEQUE COMO ARTICULADOR DE REDES SOCIALES por Susana Bravo.
Dependiendo de como se presente el tema del intercambio, o trueque, existe una amplia gama de significaciones, ya sea como:
· La institucionalización de una economía solidaria o popular: un ejemplo es una hipótesis propuesta por el IFIL. (Instituto brazileño de Filosofía de la Liberación): “practicando la producción y el consumo solidários en lazos de retroalimentación, cualquier unidad productiva puede vender toda su producción, generando un excedente de valor económico que permite crear nuevas unidades productivas solidarias que, conectadas en red, pueden atender a una diversidad todavía mayor de elementos demandada por el consumo final y productivo de nuevas células”, incorporando un número progresivamente mayor de consumidores y productores en un movimiento auto-sustentable de expansión,como las cooperativas de antaño.
· Una rebeldía ante el salvaje capitalismo: en donde vemos como la ciudadanía, a través del dinero plástico, del crédito y su consecuente endeudamiento, se empobrece material y espiritualmente, imponiendo también valores y creencias totalmente creados por un fin ajeno al que la mayoría de los ciudadanos deciden escoger libremente; así también ante este sistema, la naturaleza se ve devastada ante grandes industrias que arrasan nuestra flora y fauna sin intentar retribuir lo dado amablemente por la tierra.
De acuerdo a la dialéctica, en respuesta a esta situación surgen redes buscando un implícito refugio.
O, como el que a juicio propio, es uno de los temas importantes que debemos mencionar en este contexto:
· El trueque como reforzador de lazos interpersonales y redes sociales: al inicio de nuestra existencia ya estamos siendo parte de una red social que nos contiene y nos mantiene con vida. Por naturaleza, el hombre debe vivir en comunión con otros seres humanos, a modo de sobrevivencia y de salud psico-espiritual. Al nacer totalmente desprotegidos, nos vemos en la necesidad de buscar a otros para formar lazos y logar la estabilidad emocional que naturalmente todos debemos obtener. Esta misma situación se da, por ejemplo, en contextos de pobreza, en donde al sentirse abandonados, buscan refugio dentro de sus mismos pares, logrando comunidades mucho mas solidarias y autogestionadas, utilizando sólo de los recursos que disponen, logrando múltiples beneficios a todos los participantes.
“En el ámbito de la psicología social se ha hallado que esta tendencia repercute en el grado de adaptación frente a entornos tensionantes, debido generalmente a que las personas buscan apoyo mutuo cuando se encuentran en las mismas situaciones de tensión, estableciendo así un proceso de comparación social en virtud de cual obtiene información acerca de las circunstancias compartidas, lo que permite reducir ostensiblemente la incertidumbre y la ansiedad con respecto a las mismas” (Madriaga:2005)
Es por esta misma razón que se dieron, primitivamente los sistemas de intercambio, en donde los lazos con otras personas comenzaron siendo más bien una utilidad, dándole un sentido inconscientemente socio-espiritual a las redes establecidas. Posteriormente, con la optimización de la producción, comenzó esta idea de acumulación, y el trueque fue sobrepasado por un sistema que se veía mucho mas simple para obtener lo necesario en la vida cotidiana: al acuño de la moneda.
Junto con este nivel de progreso se vino abajo el sistema de redes sociales (desde una perspectiva más comunitaria), desbaratándose casi invisiblemente las situaciones relacionales entre individuos. Sólo en ocasiones de urgencia es común ver a la gente unirse para luchar ante alguna circunstancia en particular.
Son las crisis las que comúnmente les han recobrado el sentido de comunidad y solidaridad social. Situación que aprovechamos de tomar como una gran oportunidad para mostrar que la estabilidad se logra a través de nuestros propios esfuerzos, y no en la espera de un mejoramiento del las grandes bolsas de “valores” dejando de nuevo que sean los menos quienes digan lo que somos y que debemos pensar o actuar.
Retomar viejas costumbres o conductas “primitivas” no es algo peyorativo, al contrario, es algo necesario para que la gente logre obtener un desarrollo integral de sí mismo a partir de sus propias herramientas personales.
· CONCLUSIONES
Aterrizando esta idea a nuestra experiencia, hemos logrado ver lo complejo que resulta que esta iniciativa cobre interés y sea legitimada por la comunidad como nueva formas de comercio para ésta época. El trueque aún es posible, no es algo meramente pictórico o simpático como solemos escuchar, son formas de intercambio que tendrán validez en la medida en que los interesados internalizen, reafirmen y se beneficien a través del ejercicio practico del mismo. Es difícil intentar inducir concretamente prácticas renovadas que sean distintas a la estructura ya enraizada hace años. Un ejemplo: es común escuchar en cada feria la frase:”cuanto cuesta”, y al intentar darles a conocer la idea, muchas personas no logran percibir la intención y asumen que solo queremos lograr lo imposible.
A modo particular, lo difícil de comprender es que la misma ciudadanía cree tener una idea de vida y consumo que se les presentó como algo que es inmutable. “pero la vida ya es así, que vamos a hacer nosotros”
Esto es solo una idea impuesta por el mismo sistema dominante que espera nuestro letargo mientras van acumulando capital gracias a la misma resignación del pueblo, quienes asumen que, bajo esta condición de pobreza, la decepción ya se introdujo en su cotidianeidad, y esperan de sus propios “dueños” el beneficio que los mantiene mes a mes.
Somos muchos los que aún no caímos adormilados o hemos logrado abrir un tanto más los ojos para ver que el valor está en nosotros, que el capital son nuestras propias capacidades, saberes y conocimientos, que somos nosotros lo que decidimos que hacer con nuestras ideas, pensamientos, sentimientos, actos y necesidades.
Hemos podido reconocer en las nuevas generaciones el poder de la autogestión, el sentido del trueque como intercambio justo y como un buen paso para lograr fraternales lazos con la sociedad en general. De a poco se acierta que en el buen entendimiento con el resto de las personas, muchas oportunidades se abren, en donde no es necesario el intercambio pecuniario para conseguir lo que se necesite.